Varias son las formas prácticas de autoaprendizaje. Es un enfoque holístico que lleva al cambio personal y profesional real.
El primer paso es la forma más tradicional, que se realiza en base a la información que adquirimos en todo tipo de programas tradicionales, cursos, etc. Incide en nosotros a través de nuestro consciente y nuestros recursos cognitivos. Sería lo que en el lenguaje educativo es la fase de instrucción. Tiene su base en los conocimientos que un profesor o monitor, intenta transmitir por diferentes medios. Todos son recibidos de forma pasiva por los asistentes-estudiantes-alumnos. Los conocimientos se acumulan, en el mejor de los casos en la parte cognitiva de nuestro cerebro. Con frecuencia se almacenan en estanterías, cajones, etc.
Con más profundidad se aprende a través de la formación o educación, que incide a través de vivencias personales y la práctica en los lugares dónde se realiza. Ésta es una forma muy completa de trabajar la parte no-consciente de nuestro funcionamiento. Se aprende jugando y con situaciones simuladas de nuestros comportamientos reales. Hoy día se sabe que es una forma más completa de adquirir habilidades relacionadas con los temas tratados. Sin la participación activa de las personas, el aprendizaje no es eficiente. Es necesario llegar a todos a través de sus diferentes maneras de asimilar la información transmitida. La información se asimila a través de nuestras diferentes maneras de ver el mundo, es decir nuestros modelos mentales. En esta etapa es necesario tener en cuenta esta circunstancia.
Hemos apostado por procedimientos y caminos emocionales con técnicas getálticas, de imitación y que promuevan la capacidad de actuar. Todos nuestros programas están imbuidos de esta filosofía, porque no concebimos ningún otro procedimiento mejor.
Para completar nuestro nivel competencial, una vez que hemos tomado conciencia de dónde estamos en relación con nuestras capacidades, necesitamos actuar. Lo único que realmente puede producir cambios en nuestras competencias, que es lo que realmente importa para poder realizar cualquier actividad nueva o incrementar las que ya tenemos, es la acción. Para ser competentes en alguna actividad, tenemos que actuar de forma habitual en la forma necesaria para cambiar las situaciones.
Para esto hemos apostado por metodologías que aseguren que convertimos la formación en hábitos. La metodología del coaching nos parece apropiada para este trabajo. Asegura el compromiso con lo que hemos decidido realizar, así como un sistema de control y evaluación permanente. También dados preponderancia al ámbito emocional en la práctica de esta metodología.
Tanto hemos apostado por estos modelos que todos nuestros programas giran alrededor de estos dos conceptos. La vía emocional de la asimilación y la metodología del coaching para conseguir hábitos.
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